Hay algo invisible en esta luz, un roce en el claro, en la blancura, en el cielo aire si acaso que, desde muy adentro, lo enciende, latiendo aún el rastro de la noche. En apariencia, nada sucede y, sin embargo, todo vive. En la quietud, el río ignora el agua del río, su clamor de arroyos, voz que apenas oye lo que en su entrega dice. En la mañana, en los verdes sauces, es mayo que ciñe a su palabra un canto prendido a un ramo de silencio.

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[Publicado en Liberoamérica, 23/05/2018]

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Imagen: El embarcadero de Chapultepec, Ramón Gaya.

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La puesta de sol. Los prados ardiendo.

El día perdido, perdida la luz.

¿Por qué amo todo lo que huye?

— Mark Strand

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En la tarde es domingo, sedimenta la luz sobre los campos, a cielo abierto, entre las cosas, y es abril esta calma quieta un momento antes del vuelo de los vencejos, antes del canto, que pasa y queda, y como las huellas del pájaro en la orilla, habrá de desaparecer.

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[Publicado en Liberoamérica, 12/04/2018]

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A última hora del día, la tarde se adelgaza, parece que su luz llegara, no triste sino delicadamente, desde muy adentro, como un parvo meandro del atardecer que quisiera demorarse y durara muy poco, mientras cae su oro tierno, sin marcharse del todo todavía.

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[Publicado en Liberoamérica, 18/02/2018]

Esta mañana la niebla cae, se extiende en todas las calles, hasta el horizonte, en toda la llanura. Camino como quien intenta vislumbrar entre la niebla una imagen, como si detrás de ella residiera un secreto, un recuerdo, eso que tan bien describió John Berger, pequeñas teorías de lo visible. Caminar esta mañana es velar, ocultar el cuerpo. Sobre el río la niebla forma parte del río, como el hálito en la orilla de su piel.

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[Publicado en Liberoamérica, 04/02/2018]

 

15. octubre. 2017 / Domingo. El café, una tostada de pan tierno y aceite de oliva. La alegría de compartir un paseo en la primera hora del día, con el aire fresco, reciente, inédito de la mañana. El placer de leer el periódico en un banco del parque, a la sombra de un árbol. El vano espejismo de tener todo un día por delante. Nadie lo diría, pero es verano aún. Este domingo de octubre lo despedimos como merece, con costumbres que llegan para ser celebradas, con la alegría común de lo cotidiano.

16. octubre. 2017 / Lunes. En estos meses de desconexión, he leído algunas de las ideas que Roberto Casati propone en Elogio del papel (Ariel, 2015). En este libro el filósofo se revela contra aquello que denomina “el colonialismo digital”. Casati defiende que la tecnología no sea obligatoria y subraya el triunfo del libro en los tiempos de lo digital. Frente aquellos que pronostican la extinción del libro impreso, el italiano afirma que éste no desaparecerá nunca. No se trata de la vuelta a un discurso reaccionario, de un romántico de los viejos libros frente a las nuevas tecnologías, sino de recordar algunas ideas y cuestiones sencillas sobre el libro, la lectura y la educación. Por ejemplo, que el libro es el único formato que nos permite una lectura verdaderamente inmersiva, libre de la hiperestimulación y las distracciones en las que nos mantiene la tecnología. Roberto Casati cuestiona los mitos y el enaltecimiento de lo digital en los procesos de aprendizaje, propone nuevos horizontes de reflexión necesaria.

17. octubre. 2017 / Martes. Polvo, un poema de Erri De Luca: “Recuerda que eres polvo: de acuerdo. / Sí, pero puedo elegir de qué: / no de oro, no de concha, / sino de polvo de yeso / de una palabra recién borrada / de la superficie de una pizarra. / Y alrededor un aula de escolares aplaude / el final de la escuela.” 

18. octubre. 2017 / Miércoles. Una libreta negra repleta de notas, textos cortos, apuntes para recordar algo. Escribir es en parte desescribir, dice Muñoz Molina, borrar, tachar, aligerar palabras, con alivio, sin arrepentimiento.

 

 

05. agosto. 2017 / Sábado. El sol ardiente en la cal de las paredes, el polvo denso en los caminos, en las rocas amarillas, el perfil de las lomas al caer la tarde, el azul distante del mar a lo lejos, la extensión ilimitada del mundo que guarda un desierto. Estos días me enseñan sin saberlo a valorar los pequeños triunfos que suceden en nuestra vida privada. La gloria está en poder decir quién soy. 

06. agosto. 2017 / Domingo. ¿Escribes para algo? ¿Tienes algún secreto propósito? No escribo estas notas según un plan preestablecido. No sigo un destino, ninguna intención, ningún propósito. Solo me siento y me dedico a escribir como un ejercicio de escucha y encuentro ante el papel. Recuerdo ahora unos versos de Claudio Rodríguez como un inaudible himno de celebración: “¡Oíd cómo hemos tenido día tras día / tanta pureza al lado nuestro, en casa, / y hemos seguido sordos!”.

09. agosto. 2017 / Miércoles. Me encuentro con esas fotos de los pasaportes en el cajón de una mesita. Algo ajenas y disonantes, paso un buen rato mirándolas, interrogándolas con curiosidad. Siempre pasa lo mismo: el retrato termina por parecerse muy poco al retratado. Para Sergio Pitol ser escritor es precisamente eso, “convertirse en un extraño, en un extranjero”, en una especie de heterónimo que se refiere siempre a nosotros, un doble para que puedan confundirnos con él.