Una cabaña para pensar

Cabañas-para-pensar-1

Un verano es una cabaña, un espacio donde aislarse. Como este cuaderno, un lugar donde volver hacia uno mismo. Un adentramiento, algo parecido aquello que escribía Valente sobre el hecho de escribir. Un verano es una cabaña, un lugar donde guarecer, ausentarse, quizá, de afuera. Un verano. Una cabaña. Como este blog en medio de ninguna parte es también un lugar donde retirarse, cobijar un cuerpo, defender la soledad en la que se está. Algo parecido a eso que lees que dijo Zambrano que era también escribir. En verano soy una especie de anacoreta, un eremita de ida y vuelta cuyo apartamiento dura lo que dura el tiempo que se extiende entre julio y septiembre. Virginia Woolf reivindicaba una habitación propia. Yo pido un verano. Un verano, un sitio aislado para el retiro como aquella cabaña solitaria que construyó Thoreau en el bosque, cercana al lago Walden. Un verano que evoque ciertas palabras de Blanchot cuando descifraba en la escritura una soledad esencial. Un verano y de nuevo hacia dentro para volver a esa especie de patria que es la soledad y la melancolía.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s