archivo

Archivos Mensuales: agosto 2015

En una entrevista Mircea Cărtărescu cuenta, apropósito de la escritura diarística, que cuando está desesperado o infeliz se da con la frente contra el diario como si fuera el muro de las lamentaciones. Por el contrario, en los días mejores no toma ninguna nota. Cuando estoy contento, dice, no escribo nada en él. Me pregunto si se puede expresar por escrito la felicidad, si es en la elipsis de la escritura, en sus huecos en blanco, cuando la felicidad sucede.

En no sé dónde he leído que Philippe Lejeune dice que los diarios que se publican en Internet son mucho menos melancólicos que los diarios íntimos de verdad. Puede que tenga razón. Y, sin embargo, el diario abierto no deja de ser también el registro del rostro sucesivo de su autor. Creo que esto es inevitable. Escribimos para que el tiempo no nos borre del todo. Me acuerdo entonces de esa incontenible pérdida de existencia de la que hablaba Christa Wolf.

 

 

ginzburg en la orilla-

Sin proponérmelo y un poco por casualidad llegué a Ginzburg, y unas semanas más tarde estoy completamente perdida en su lectura. Empecé con la lectura de Léxico familiar, para continuar con Las palabras de la nocheLas pequeñas virtudes, y ya voy por más de la mitad de sus maravillosos Ensayos. Como tengo vacaciones, ahora mi único oficio es leer. 

Los libros de Ginzburg han resultado aparecer en el momento justo para convertirse en parte del verano y ahora su lectura es una clase de obsesión. Leo con furia y arrebato todo lo que ha escrito, como si fuera a llegar al final de algo. Sabía que Ginzburg que iba a gustarme. No sabía que iba a gustarme de esta manera.

En su escritura Ginzburg traza un retorno a las pequeñas cosas que, lejos de la pequeñez literaria, contienen el peso del mundo. Hay un momento, especialmente en la lectura de Léxico familiar o Las palabras de la noche, en que estremece su forma de narrar acariciando los detalles. No sabría cómo explicarlo. Natalia Ginzburg posee algo maravilloso. En este verano de mucho calor, me dedico a lectura ininterrumpida de sus libros en la isla del mes de vacaciones.

El término alemán hace referencia a las novelas cuyo núcleo es la figura del artista y en las que se narra la evolución y el destino de este. Como algunos han observado, en ocasiones, el protagonista es un reflejo autobiográfico del autor para la reelaboración de su propio discurso. Algunos buenos ejemplos de lo que los alemanes denominarían como künstlerroman los podemos encontrar en autores como Gothe, Dickens, Joyce, Duras, Sebald, Bernhard, Atwood o Roth. Aunque muchas de las obras de estos autores difiera de los principios que guían el fundamento conceptual del künstlerroman, en ellas encontramos el denominador común de la creación artística como salida que encuentran los protagonistas para resolver sus problemas.

En este sentido, uno de los valores claros dados a la literatura es su componente catártico. Esa dimensión purificadora es precisamente la marca que muchos atribuyen a la finalidad de la escritura y la creación artística en general. Sin embargo, además de una suerte de camino de salvación espiritual, en la escritura también puede percibirse la intensificación del síndrome que se busca paliar. Ay. Sospecho que la escritura también abre grietas, crea fisuras. Como un explorador del abismo, en la práctica de la escritura uno se entretiene en ese borde y lo estudia. No es bueno. Escribir no es necesariamente bueno. Pero puede ser también el más privilegiado de los estigmas.

.