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Archivos Mensuales: octubre 2015

13. octubre. 2015 / Martes

La semana pasada me llamó Sv. para contarme que había recibido el paquete. No llevaba remite, pero supo que era mio por la letra en la dirección postal. Eso me dijo. Así que dejé de disimular y le pregunté qué le había parecido la sorpresa. La verdadera sorpresa, sin embargo, fue otra. La mía. El paquete lo había encontrado abierto en el buzón, sin nada dentro. En realidad, me llamaba para saber qué le había mandado. Aunque el valor del envío no era especialmente alto en el sentido material, la cosa tenía algo de valor simbólico. Todo esto me recordó al argumento de una película y estuvimos bromeando un rato sobre el tema. Lo cierto es que quien se llevó la revista y la nota del paquete me ha hecho una faena. Me había aficionado a esto de los envíos. Ahora no sé cómo hacerle llegar algunas postales y los libros pendientes.

 

14. octubre. 2015 / Miércoles

En la contraportada de un libro de Giuseppe Scaraffia: “La mayoría de placeres, por suerte, no tienen fecha de caducidad. Como los besos y las bicicletas, el café y el chocolate, los viajes y las flores.” Leer revistas es uno de esos placeres que debería integrarse en la lista de Scaraffia. No me cabe la menor duda.

Me cuesta entender por qué alguien decide llevarse una revista ajena y pasada de fecha. Lo de tomar además la nota incluida en el paquete lo entiendo menos. Pero eso de dejar el sobre como cuerpo del delito en el buzón, es algo que se me escapa por completo.

 

15. octubre. 2015 / Jueves

Sonrío al leer al Ribeyro: “Cada amigo es un espejo que nos refracta desde un ángulo distinto. Cada amigo crea en nosotros una zona de contacto, un campo propicio al desarrollo de un determinado tipo de amistad. Es por ello que podemos tener dos amigos íntimos que no lleguen jamás a comprenderse entre sí.”

Yo iría más lejos. En ocasiones, podría decir que tengo buenos amigos que no tienen casi nada en común, que no llegan jamás a entenderse ni soportarse entre sí.

 

16. octubre. 2015 / Viernes

Las personas con las que me cruzo al ir al trabajo. Puedo saber si voy bien de hora o con cierto retraso en función de la altura del trayecto a las que me las cruce. Es una forma de medir el tiempo. No nos conocemos de nada, pero es tanta la costumbre de vernos cada día que a veces he dudado de saludarles al pasar.

 

18. octubre. 2015 / Domingo

¿Se puede escribir la felicidad? La cosa parece que tiene mala prensa y hablar de ella se considera algo sospechoso.  A veces pasan los días y no apunto nada. Supongo que en mi caso esto clarea que se trata de una especie de buena racha. Prefiero considerarlo así.

Cincuenta y un días escribiendo habitualmente estas notas. ¿Le importa a alguien esto? ¿Me importará a mí cuando lo lea pasado un tiempo?

 

 

8. octubre. 2015 / Jueves

Leo que recordar es imaginar, elaborar un pasado selectivo y arbitrario que elige ser recordado. Dicen que no recordamos un momento del pasado, sino su recreación. Me gusta esa idea. Es casi una poética del autoengaño. Creo que Borges comenta algo así. Solo recordamos la última vez que recordamos algo.

Se pregunta por qué y para qué se recuerda, aunque a veces el problema es qué hacer con aquello que recordamos.

 

9. octubre. 2015 / Viernes

El otro día mirábamos fotos de lugares que ya no existen y de niños que ya no lo son. Me cuenta anécdotas que conozco palabra a palabra. Trato de escucharle como si fuera la primera vez que las contara.

 

12. octubre. 2015 / Lunes

Día festivo. Parece domingo, pero no lo es. Paso el día leyendo en el sofá con una sensación de debilidad en el cuerpo que es casi agradable. El caso es que no ocurre nada extraordinario y, sin embargo, el día merece ser recordado. A media tarde propone tomar el coche hacia la playa. Dice que es la única forma de prolongar un día que se acaba. En la terraza de un café, octubre trae también sus propios placeres: la felicidad de tomarse un helado de cucurucho a la orilla del mar.

 

La posibilidad de llevar una pequeña libreta que contenga anotaciones tomadas en las noches de desvelo. Un poco dentro del espíritu de los llamados libros de almohada, aquellos cuadernos tan comunes en el Japón medieval que contenían, entre otras cosas, anotaciones personales, comentarios de asuntos cotidianos y, claro está, sueños.   [28.09. 2015 / Lunes]

 

Me cuenta que le parece más interesante contar las posibilidades que la relación hecha: os conocisteis, pudo haber sido y ahí se quedó. Está obsesionado con las ocasiones no realizadas, lo que queda incompleto, inacabado. Todo esto me lleva a comentarle algo sobre el escribiente de Herman Melville, como si toda esta fascinación suya se tratase de un caso más del Síndrome de Bartleby. En definitiva, algo así también pasa con la escritura, siempre es incompleta, como todo en la vida, me dice.   [29.09. 2015 / Martes]

 

Solamente por un acto de disciplina escribo hoy en este cuaderno. Es jueves. Escucho voces de la gente bajo el balcón. Me gusta esa sensación de vida en la calle y permanecer aquí. Llega el fresco de la noche del otro lado de la casa. No tengo ganas de decir más.   [1.10. 2015 / Jueves]

 

Dar valor a una conversación, a tomar un café en la terraza de una ciudad que apenas conozco mientras miramos a la gente pasar.   [3.10. 2015 / Sábado]

 

Me sorprendo con eso que sostenía Rousseau, aquello de la bondad innata de la naturaleza humana y lo perjudicial de la vida social. Me declaro en un punto de vista absolutamente contrario. Pienso en los efectos corruptores de la soledad. Cada día me convence más la idea de que en el aislamiento prolongado anida el gesto de la locura.   [4.10. 2015 / Domingo]