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Archivos Mensuales: noviembre 2015

17. noviembre. 2015 / Martes

La escritura como ejercicio de producción de presencia. Hay algo intrigante en ello. Las palabras escritas invocan una presencia y, sin embargo, la imposibilidad de reparar esa ausencia convierte lo escrito en algo enigmático. Este cuaderno transforma las cosas en fantasmas. Y nada puede compensar esa ausencia.

 

18. noviembre. 2015 / Miércoles

Escribo a mano. Quizá queda ahí el auténtico retrato. Quizá sólo estamos presentes en lo que escribimos a mano.

 

19. noviembre. 2015 / Jueves

La risa, los amigos, los brindis por nada. El final del día se llena de encuentros. Compartimos esa complicidad de la gente que se conoce bien y se quiere. Confirmamos antiguas ilusiones e intentamos que se realicen las nuevas. Le digo a Sv. que me gusta que acabe así el día, atractivo en su aparente normalidad. En estos tiempos raros es casi un deber recordarnos la importancia y la existencia de la amistad.

 

21. noviembre. 2015 / Sábado

El cuaderno sobre la mesa, atento, celoso, me recuerda todo lo que no he escrito aún. Me dice que nunca será acabado del todo.

 

9. noviembre. 2015 / Lunes

No tengo claro para qué escribo estas páginas. No sabría decir si es porque me entretiene escribirlas o si acaso es para leerlas más tarde.Qué más da. Quizá, no se trate más que de ir anotando algunas ideas, breves recordatorios. Me pregunto si podré decir pasado un tiempo que estas son las palabras que me fueron configurando en el pasado. Si podré comprobar qué parte de ese pasado permanece entonces en el presente. Este registro de escritura continuada es el asidero sólido de estos meses en que todo es frágil, inseguro y vacilante, tan volátil como estas ideas. Todo lo que deja cuanto aquí escribo es herencia de incertidumbre.

 

11. noviembre. 2015 / Miércoles

Últimamente escribo menos que nunca y podría decir que me noto el ánimo flojo y el humor algo sombrío, como apagado. Hay días que son un ejercicio de envejecimiento.

 

12. noviembre. 2015 / Jueves

Quizá sea este miedo a olvidar lo que me lleva a guardar escritas las cosas más livianas que dejan los días. Temo la posibilidad de que un día mire para atrás y no sea capaz de acordarme de nada. Quizá estas anotaciones breves sean lo más parecido a coleccionar, a guardar recuerdos. Como quien acumula monedas o sellos o cuadros o abanicos, cada día voy añadiendo piezas a través de la escritura en este cuaderno. Para Baudrillard la búsqueda constante del coleccionista sería una manera de conjurar la muerte. Escribir también. Es así, escribimos para que el tiempo no nos borre. No del todo.

24. octubre. 2015 / Sábado

Me levanto temprano. Desayuno. Luego vuelvo a la cama y continuo durmiendo. Hacía años que no me pasaba esto y no tengo muy claro si es del todo beneficioso, pero noto que mi cuerpo lo agradece. Debería escribir sobre esto, me digo. Pero me acuesto en la cama y se complica el resto.

 

25. octubre. 2015 / Domingo 

Comienzo a leer los diarios de Kafka. En la lectura me llaman la atención dos cosas: su falta confianza como escritor y el cambio continuo de sus estados de ánimo. Calculo que las primeras páginas las debió escribir con veintisiete años. No volveré a abandonar este diario, decía en 1910. Y así continuó meticulosamente hasta 1923.

 

27. octubre. 2015 / Martes

No sé si la razón intrínseca a la escritura de los diarios se deba al hecho de tenerse a uno mismo por interlocutor. No sé si esta manera de estar solo es ensimismamiento o una forma de desdoblamiento. Medito sobre esta escritura que es pública y se mantiene privada, que está a la vista pero permanece oculta. Me acuerdo del panóptico de Foucault. Es probable que las redes sociales desplieguen la forma más perfecta y acabada de panoptismo. Sin embargo, escribo en la invisibilidad de lo hipervisible. Estoy segura que excepto dos o tres amigos, pocos son los que leen mi blog.

 

28. octubre. 2015 / Miércoles

Horóscopo: En asuntos profesionales su nerviosismo le hará ver motivos de alarma. Trate de serenarse y limítese a hacer lo que pueda. Busque para su tiempo libre alguna actividad que le permita relajarse y distraerse.

 

29. octubre. 2015 / Jueves

Alguien que conozco cita esa frase de García Márquez en la que dice que todos tenemos tres vidas: la pública, la secreta y la privada. X. comenta que todos tenemos derecho a una de cada. Y, sin embargo, muchos se empeñan en que su vida privada y su vida secreta sean públicas. Otros convierten en secretas la privada y la pública. Puntualiza que también los hay que hacen privada la secreta y otros que no pueden evitar contar la secreta, que entonces automáticamente deja de serlo. Menudo lío. Acabo con dolor de cabeza, pero esa es otra historia.

 

30. octubre. 2015 / Viernes

Le comento que lo peor de la soledad es que obliga a pasar demasiado tiempo con uno mismo. Y eso, en exceso, no puede ser bueno. En la mesa de al lado, una señora comenta que Menganita es extraordinaria, muy puta, pero extraordinaria. Antes, en otro bar, una pareja de jóvenes devoraba en silencio lo que tenían en los platos, cada uno a lo suyo. Junto a ellos escuchamos que alguien decía que Fulanito es más interesante de lejos que de cerca. Como estábamos cerca de la barra no entendimos apenas mucho más de lo que hablaban y nos resultó complicado seguir la charla. Es una lástima porque el comentario nos ha dejado con cierta curiosidad. Al marcharnos le digo que si hay algo que me gusta de las terrazas y cafeterías es la posibilidad de escuchar a ratos las conversaciones de los demás. En otra época llevaba una pequeña Moleskine en el bolsillo de la chaqueta donde apuntaba auténticas delicias y verdaderos disparates.