El nuevo panóptico

24. octubre. 2015 / Sábado

Me levanto temprano. Desayuno. Luego vuelvo a la cama y continuo durmiendo. Hacía años que no me pasaba esto y no tengo muy claro si es del todo beneficioso, pero noto que mi cuerpo lo agradece. Debería escribir sobre esto, me digo. Pero me acuesto en la cama y se complica el resto.

 

25. octubre. 2015 / Domingo 

Comienzo a leer los diarios de Kafka. En la lectura me llaman la atención dos cosas: su falta confianza como escritor y el cambio continuo de sus estados de ánimo. Calculo que las primeras páginas las debió escribir con veintisiete años. No volveré a abandonar este diario, decía en 1910. Y así continuó meticulosamente hasta 1923.

 

27. octubre. 2015 / Martes

No sé si la razón intrínseca a la escritura de los diarios se deba al hecho de tenerse a uno mismo por interlocutor. No sé si esta manera de estar solo es ensimismamiento o una forma de desdoblamiento. Medito sobre esta escritura que es pública y se mantiene privada, que está a la vista pero permanece oculta. Me acuerdo del panóptico de Foucault. Es probable que las redes sociales desplieguen la forma más perfecta y acabada de panoptismo. Sin embargo, escribo en la invisibilidad de lo hipervisible. Estoy segura que excepto dos o tres amigos, pocos son los que leen mi blog.

 

28. octubre. 2015 / Miércoles

Horóscopo: En asuntos profesionales su nerviosismo le hará ver motivos de alarma. Trate de serenarse y limítese a hacer lo que pueda. Busque para su tiempo libre alguna actividad que le permita relajarse y distraerse.

 

29. octubre. 2015 / Jueves

Alguien que conozco cita esa frase de García Márquez en la que dice que todos tenemos tres vidas: la pública, la secreta y la privada. X. comenta que todos tenemos derecho a una de cada. Y, sin embargo, muchos se empeñan en que su vida privada y su vida secreta sean públicas. Otros convierten en secretas la privada y la pública. Puntualiza que también los hay que hacen privada la secreta y otros que no pueden evitar contar la secreta, que entonces automáticamente deja de serlo. Menudo lío. Acabo con dolor de cabeza, pero esa es otra historia.

 

30. octubre. 2015 / Viernes

Le comento que lo peor de la soledad es que obliga a pasar demasiado tiempo con uno mismo. Y eso, en exceso, no puede ser bueno. En la mesa de al lado, una señora comenta que Menganita es extraordinaria, muy puta, pero extraordinaria. Antes, en otro bar, una pareja de jóvenes devoraba en silencio lo que tenían en los platos, cada uno a lo suyo. Junto a ellos escuchamos que alguien decía que Fulanito es más interesante de lejos que de cerca. Como estábamos cerca de la barra no entendimos apenas mucho más de lo que hablaban y nos resultó complicado seguir la charla. Es una lástima porque el comentario nos ha dejado con cierta curiosidad. Al marcharnos le digo que si hay algo que me gusta de las terrazas y cafeterías es la posibilidad de escuchar a ratos las conversaciones de los demás. En otra época llevaba una pequeña Moleskine en el bolsillo de la chaqueta donde apuntaba auténticas delicias y verdaderos disparates.

 

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