Pequeñas doctrinas de la soledad

Del 30. diciembre. 2015 / Lunes. Guardo imágenes, comentarios, algunas frases. La conversación del otro día. Leo un poema que dice que los etimólogos dicen que recordar significa traer de nuevo al corazón. Según Joseph Brodsky lo que al final queda de un hombre suma sólo una parte. Un fragmento de su habla. Una parte de la oración. Supongo que escribo estas notas por imposibilidad de recordarlo todo de manera fiel y precisa. Un personaje de Andrew Haigh dice que cuando conoces alguien por primera vez, te conviertes en un lienzo en blanco donde puedes proyectar quién quieres ser. Imagino que estas notas guardan también algo de eso. Podría decir que escribo para interrogarme en un futuro que desconozco, pero en el fondo se trata solo cabezonería. Aún así, anoto menos cosas que antes. Hay días que no escribo nada. En el fondo, mi soledad está hecha con más descuido que esmero. No tengo miedo a olvidar, pero sé que no es cierto del todo.

1. diciembre. 2015 / Martes. Llaman al teléfono. El tipo hace varías preguntas. Le digo un par de cosas y cuelga. Sin retorica. Sin zalema. Por un momento dudo si sigue ahí.

2. diciembre. 2015 / Miércoles. Aparece exultante, con una sonrisa en la cara, feliz. Nada más sentarse me dice que le va a tocar el Gordo de Navidad. Y lo dice tan convencida que sólo puedo creérmelo. Me cuenta que ha tenido un sueño premonitorio que le revelaba donde va a tocar y en una servilleta de papel me anota el número mágico con el que ha soñado. Compra uno, me dice.

3. diciembre. 2015 / Jueves. Cena en casa de R. Desde que ha vuelto de sus viajes apenas nos hemos visto. Esta noche me dice que tiene pensado macharse a Madrid. A mi la noticia me apena y se me nota el gesto de inmediato. No puedo disimularlo.

4. diciembre. 2015 / Viernes. La frase de Chéjov cuando dijo que la felicidad no existe, pero que existe el deseo de ir hacia ella. Algo así.

6. diciembre. 2015 / Domingo. Suena el teléfono y reconozco una voz amiga. Al colgar me doy cuenta que casi no he hablado con nadie durante el día. Unas pocas palabras al salir a la calle o por teléfono o al comprar el periódico o tomar un café. Hay días que son una escuela de economía verbal.

 

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