En la piedad de los cantos rodados

[Publicado en El coloquio de los perros, 02/04/2016]

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El animal y la urbe es el primer libro de poemas de Olivia Martínez Giménez de León (Alicante, 1980) y, sin embargo, este libro de poemas no parece un primer libro de poemas. No lo parece por la madurez y seguridad que muestra la autora que bien marca desde el inicio. La poeta se confirma, así, con este poemario en una voz sólida y segura desde la que ha escrito un libro lleno de vida y de melancolía, pero también de amor, de un amor que abraza la experiencia de estar vivos con todos los sentidos.

Me ha emocionado el libro por su frescura, su lenguaje profundo y cotidiano. La autora, desde una voz singular, propia, se gesta en la indagación del yo personal para acercarse al hecho cotidiano y su poética familiar y revelarnos un autorretrato cambiante, abierto y flexible.
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el-animal-y-la-urbeEste es un libro que no se escribe desde lejos, sino aquí, en la cercanía de un lenguaje accesible, que nos enfrenta a realidades que son engañosamente mínimas, pequeñas, intrascendentes, pero también significativas, valiosas, necesarias, como el hecho de que una conversación de sobremesa familiar devenga en un poema que hable sobre los miedos que nos muerden (Otra sobremesa), o como en la preparación de una ensalada de fruta se pueda concretar un acto de amor silencioso (Boles de fruta). Así, lo que podría ser anecdótico se convierte en algo esencial manifiesto en sencillas escenas comunes, habituales, como sucede en poemas como Espejo o Post- it o Respiraciones.
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Esta segunda parte marca lo que podríamos considerar un enfrentamiento de la poeta a la realidad exterior donde concluye: Hay algo terrible en mí / que sin embargo me alimenta.Entre ambas partes del libro se intuye un hilo invisible, una trama secreta que atraviesa el poemario, una voz que se interroga para hablarnos sobre la identidad como el eje temático vertebrador que recorre El animal y la urbe y nos aproxima al trabajo actual de una poeta con voz propia, sólida y segura.
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El animal y la urbe. Olivia Martínez Giménez de León.
Torremozas. Madrid, 2016. 66 páginas. 11 euros.

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RESPIRACIONES

3.
Mamá tiene asma.
Cuenta que
pasó un año en cama
cuando era niña
y perdió un año de escuela
y leyó mucho
y supongo que al final
aprendió a respirar.

Hermana también tiene asma.
Un día en el Pirineo
en un pueblo del Pirineo
tuvimos que ir a un ambulatorio
porque se ahogaba
y le pincharon cortisona
y le dieron un respirador
y pensé que hermana era un chico.

Papá no tiene asma,
tenía asma su madre
y en las noches
y en los días sin escuela
le decía que iba a morir
sin aire
y papá le pedía
que no se muriese.

Yo no tengo asma.
Pero no puedo correr
porque me ahogo.
No puedo correr
porque me ahogo.

 
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