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Archivos Mensuales: agosto 2016

fotito

22. agosto. 2016 / Lunes. Es sencillo: me levanto cerca del mar y el día se va haciendo solo, como si a la vida no huera que añadirle nada para que fuera vida. Hay un proverbio británico que dice que el día que uno empieza leyendo el periódico y termina cenando con amigos nunca puede ser un mal día. Y así lo confirmo: la gloria cotidiana.

Jules Renard:Hay algo sorprendente y belleza en lo que parece más simple: no tienes más que extraerlo”.

23. agosto. 2016 / Martes. Leo a Daniel Pennac. Como él supongo que a esta alturas hemos tenido oportunidad de decir muchas cosas que intentan medir la distancia que existe entre el libro y los lectores. Y seguramente las hemos dicho ya todas: que si la televisión, que si los móviles, que si los ordenadores, que si los profesores, que si los planes de estudio, que si la sociedad de consumo, que si los paupérrimos presupuestos destinados a cultura. Quizá lo único pendiente que nos quede ahora sea hablar con pasión de los libros.

24. agosto. 2016 / Miércoles. Escribir como si fuera la vida de otro, como si toda la virtud fuera únicamente estar aquí cuando esta entrada se escribe, como si eso fuese todo. ¿Nos explican los recuerdos bajo el peso de la escritura personal? Dicen que al escribir uno es otro, quizá por eso lo más difícil sea a veces entender la propia letra.

25. agosto. 2016 / Jueves. El otro día cuando te vi llegar y tardé un tiempo más en saludarte sólo por verte de lejos, como quien va en su mundo, por la calle, y no sabe aún que desde el café alguien le mira.

mar13. agosto. 2016 / Sábado. Agosto. El tiempo lento, como varado, casi al borde del aburrimiento. Con que poco me conformo. Esto es una suerte inmensa. Anoto lo que dice Montaigne cuando dice que toda la gloria que pretende en esta vida es haberla vivido tranquilo.

14. agosto. 2016 / Domingo. En la reunión pienso en esos momentos que transcurrirán desde que comienzo a despedirme hasta que por fin logre marcharme a casa. Eternos, interminables. Sigo anotando esas situaciones que Francesco Piccolo llama de discreta infelicidad y que tantas veces quedan cerca de una especie de felicidad torpe, distraída, que apenas se es capaz de advertir.

Ramón Gaya: “La soledad no nos da nada (y no por avarienta, sino porque ella misma no dispone de nada ni es nadie); la soledad está ahí, sin más, quieta, fija, fidelísima, sordomuda, permitiéndonos ser nosotros”.

16. agosto. 2016 / Martes. Hace unos meses en una entrevista Alaska decía algo parecido. Que ha regresado el pasado, el pasado convertido en futuro. Que la nostalgia es una droga. Y no me gusta nada, dice. Subrayo aquello que escribe Sergio del Molino cuando escribe en un pasaje de La España vacía (Turner, 2016) que la nostalgia es una expresión suave y resignada del miedo. Y hay algo entre lo que dice una y afirma otro que parece tener sentido.

17. agosto. 2016 / Miércoles. Días en los que casi no veo a nadie ni hablo con nadie y el mar aún está cerca. Son días casi perfectos que en septiembre recordaré como los mejores del verano. Está empezando a llover, llovizna de mediados de agosto, poca cosa, pero una mañana extraordinaria: fresca, despojada, inmediata. Y estos apuntes que empecé a escribirlos el septiembre pasado y dentro de poco hará casi un año.

carreteras-secundarias7. agosto. 2016 / Domingo. Algunas de las escenas que suceden estos días: cuando te despides de alguien con mucha solemnidad y buenos deseos hasta septiembre y resulta que vais en la misma dirección. Cuando llamas al camarero con grandes aspavientos, pero no te llega a ver. Cuando empiezan los días de playa y alguien te dice “se te ve paliducha”. Siempre hay quien te dice “se te ve paliducha”. Francesco Piccolo dice que estas situaciones de discreta infelicidad muchas veces están cerca de la felicidad. Para el autor italiano, basta con tomarlo con una justa dosis de humor. Estoy de acuerdo.

8. agosto. 2016 / Lunes. Tomo la idea de anotar un pequeño inventario hecho de momentos intrascendentes. Como dice Francesco Piccolo, no serían grandes momentos estelares, pero conformarían una sensación apenas palpable de inadvertida felicidad.

9. agosto. 2016 / Martes. Si hay algo fascinante en leer libros prestados es atender a los subrayados, las anotaciones tomadas junto a los párrafos. Leer libros de otros no deja de ser una manera de saber más sobre sus dueños. No sé leer un libro sin un lápiz en la mano, sin subrayar y escribir en los márgenes de los libros. A veces pienso en estas notas discontinuas que aquí escribo como notas al margen, como una especie de marginalia de aquello que pasa cada día desapercibido: pequeños pensamientos, lecturas de libros, citas, reflexiones, divagaciones mínimas, sin pretensiones, que acaso conforman aquello que soy.

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27. julio. 2016 / Miércoles. No digas que te vas de vacaciones en las redes sociales. Pero tampoco digas que no te vas de vacaciones. Es sólo un consejo. El riesgo posible es una importante cantidad de amigos que te dejan la llave de su apartamento para que vayas a regar sus plantas.

28. julio. 2016 / Jueves. Estáis hablando por WhatsApp y M. está escribiendo, te está contestando. Pero no recibes nada. Está escribiendo. Pero nada. Y esperas y esperas y esperas. Y al final le dices: mira, que mejor te llamo.

30. julio. 2016 / Sábado. En una entrevista pasada, Adam Zagajewski dice que para escribir necesita silencio y momentos de inactividad. Comenta que la creatividad no viene de estar muy ocupado, sino de no hacer nada. En el fondo Zagajewski considera que el trabajo de escribir un poema no viene cuando tienes muchas tareas entre manos, sino más bien al contrario. “El poema llega cuando disfrutas de un día de asueto, cuando dispones de todo el tiempo del mundo para ti. Cuando estás en silencio, en esa especie de tiempo indeciso, en medio de ese dolce far niente es cuando el poema se puede dar”.

01. agosto. 2016 / Lunes. Un apunte breve. Cuando viajo en tren y tengo esa sensación de estar en ningún sitio, de encontrarme en medio de no se sabe dónde.

03. agosto. 2016 / Miércoles. Hacemos planes de cambio como en un intento de ser otros. El verano tiene algo de fin de año. Tal vez sea un fin de temporada más determinante que el fin de año. En verano todo parece detenido o congelado. Guardan en sí mismos su propia capsula del tiempo. Marcan el verdadero antes y después que no hace el cambio de año. Cuando llega septiembre, miras a tus amigos como a desconocidos.