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Archivos Mensuales: septiembre 2016

13. septiembre. 2016 / Martes. Quería estar tumbada en el sofá, leyendo, en calma, sin apuro, tomando apuntes, una palabra tras otra y otra tras otra y luego otra, con la ventana abierta al vaivén de la noche y el ruido sordo de un coche cercano. Un día que pasa en el que no ha pasado nada, nada extraordinario, digo. Vacío, fugaz, inútil, perfecto porque lo ignoro.

14. septiembre. 2016 / Miércoles. Ramón Gaya: “Los momentos provisionales. Un día nos damos cuenta de que todos esos momentos vividos de refilón, de pasada, un poco a la ligera, provisionalmente, son también ellos momentos clave, decisivos, que van a imprimir en nosotros conclusiones decisivas; nos damos cuenta de que esos momentos que nos parecieran insignificantes y que tomáramos, cuando mucho, por una especie de media vida, de fragmentos de vida, vienen a ser, en realidad, y al final, nuestra mayor y mejor experiencia de vida real, de una vida real más verdadera, como más sorprendida en su verdad, ya que al estar nosotros… descuidados, distraídos, la vida no tropieza con nuestros prejuicios, con nuestros aprioris.

15. septiembre. 2016 / Jueves. Brotes, anotaciones, trazos de escritura interrumpida, breves reflexiones donde observo los cambios en mi letra manuscrita. Un día limpio, otro. No tengo nada que contar. No pasa nada y, sin embargo, cuánto. Por eso escribo, lucho con el vacío. Voy ganando. 

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28. agosto. 2016 / Domingo. Una semana maravillosa y varios días sin apuntar nada. Apenas he leído los periódicos y no he escrito las postales que imaginé que enviaba. Eso sí, me pateé todos los museos, curioseé todas sus tiendas y, por un momento, deseé todas aquellas cosas realmente intrascendentes que allí se venden. Dediqué un día solo para las librerías. Y se quedó corto. Como suele suceder, ahora no deseo salir de mi confortable retiro vacacional. Pero no hay más remedio que hacerlo. Esto es un intento.

29. agosto. 2016 / Lunes. Repaso algunas notas del cuaderno, las que más me gustan son aquellas que recogen los apuntes más intrascendentes, lo que ya había olvidado. Es cierto eso que dicen, que probablemente el diario pertenezca más al territorio del olvido que al de la memoria. El caso es que termina agosto, el mes que he escrito más regularmente desde hace un tiempo. Mi propósito para este nuevo comienzo de septiembre pasa por escribir algo cada día, volver a entrar al cuaderno de forma habitual. Podría dejarlo, pero se ha convertido en una adicción.

30. agosto. 2016 / Martes. Planificamos que nos toque el próximo sorteo de lotería. 38 millones de euros. No sé ni lo que significa eso, pero me seduce la idea de poder prolongar el verano en unas vacaciones eternas. Me pregunta que qué me parece el proyecto y le digo que conforme, claro. Creo que podría llevarlo bien hasta con dignidad, incluso.

31. agosto. 2016 / Miércoles. Según dice Gonzalo Maier en Material rodante (Minúscula, 2015), Walter Benjamin consideraba el desayuno, en función a una tradición oral alemana, como el momento en que se quiebra el sueño y comienza la vigilia. No es mi caso. La idea de Benjamin no tiene efecto pleno en mi hasta que no llega el momento de la ducha. Algunas mañanas a primera hora, despertar y desayunar y luego volver a acostarme es posible si no me he librado de la nube del sueño pesado bajo la ducha. Compruebo con cierta gracia que existe un grupo en Facebook sobre esto y que por lo visto ha sobrepasado las 5000 personas adscritas. Es bueno encontrar gente que disfruta de las cosas simples de la vida, de su gloria modesta y cotidiana. Me viene aquello que dice Borges, que no hay día en el que no podamos pasar al menos unos instantes en el paraíso.

1. septiembre. 2016 / Jueves. Regreso a Septiembre (Hiperión, 1991), el primer libro que publicó Luis Muñoz. Con el tiempo el gesto ha tomado algo de pequeño rito en estos días del año. Hoy me quedo con estos versos: “El mar nunca propone la nostalgia / porque sólo regresa / en busca de un comienzo, / de unos ojos primeros, / de una torre sin marcas de combate, / de unos lentos tobillos indecisos / que lo sientan llegar con la extrañeza / del amor que precede al cuerpo del amor.”