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Poemas

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Hace unos meses los chicos de La Galla Ciencia se empeñaron en que una revista de poesía era posible y se pusieron manos a la obra y a trabajar duro. El otro día me dieron unos ejemplares del primer número donde he tenido la suerte de participar y vivir de cerca algunos de esos buenos momentos que se dan en los inicios de las cosas hechas con esmero e ilusión.

Esta mañana la he reservado a leer con calma los poemas que integran el primero número de la revista, a oler y tocar sus páginas, a mirar y detenerme en sus ilustraciones. Y me gusta. Me gusta la revista. Me gusta la actitud de estos gallos. Me gusta la convicción con la que han decido llegar para quedarse. Me gusta porque han construido un lugar necesario desde donde lanzar la botella lo mas lejos posible.

Recitar en ascensores era cuestión de tiempo. El caso es que al final el experimento no salió tan mal y disfruté mucho con los chicos de La Galla Ciencia, una revista de poesía que acaba de nacer cuando a penas ya quedan publicaciones dedicadas en exclusiva a la poesía. Una aventura editorial emprendida por cuatro amigos con ganas de hacer cosas y disfrutar con ellas. Para la edición en papel de los dos primeros números han decidido crear una comunidad de apoyo por crowdfunding. Y parece que la cosa va en serio, que el sueño lo están logrando. Nadie se quiere quedar parado. Es posible hacer cosas. En cierto modo, es un signo de esperanza. Y es bueno recordarlo.