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31. diciembre. 2016 / Sábado. Hoy ha pasado un año. Un año son treinta y siete entradas. Puede parecer poco, pero esto es lo que ha dado de sí el blog en 2016. Es lo que deja ahora que acaba. El año pasado fue más cuantioso, al menos, esa es mi sensación. En esas últimas entradas le daba la razón a Philippe Lejeune cuando decía que los diarios en internet son mucho menos melancólicos que los diarios íntimos. Hablaba entonces de cenas, de libros, de ciudades que orillan al mar, de conversaciones con amigos, del día en que Rosa me dijo que le iba a tocar la lotería de Navidad. Hoy ha pasado un año. Leo de nuevo las palabras de Isabel Bono. Deseo, un año más, que “lo pequeño nos salve de lo que nos aplasta”. Y espero a que lleguen las palabras.

 

el-ultimo-minuto30. diciembre. 2016 / Viernes. Siempre hay una primera vez. Y una última. Así sucede la última visita, la última conversación, la última despedida, el último abrazo, el último beso. Casi nunca sabemos cuando es la última vez que hacemos algo que importa. La mayoría de las veces estos momentos no revelan su carácter decisivo, la disposición final que los orienta, su acabamiento. Mañana será distinto. El paso del tiempo marcará las horas más humildes del día. Así sucederá el último café, la última llamada o el último paseo. Por eso hoy escojo quedarme con con el momento previo, el instante anterior al comienzo de las cosas de todos los días, las que no cesan, ni se azoran antes de nacer. Y siguen y continúan para que lleguen palabras, encuentros, poemas como todos los que aguardan hasta el año que viene.

Tengo la suerte de leer No lejos, el libro de Antonio Moreno publicado en Newcastle Ediciones, durante un trayecto de Cercanías Murcia-Alicante. El libro tiene mucho de la contemplación de ese itinerario asomado a la ventana del tren. También de largos paseos en bicicleta por los caminos del campo de Elche. Durante la lectura subrayo algunas cosas: “escribir es más bien una forma de mirar y las palabras, una parte más -y una consecuencia- de la silenciosa atención necesaria para mirar de veras”; “Pintar, lo mismo que escribir, es seguir el camino de los solitarios”; “a menudo piensa que su amor por lo concreto en una señal de gratitud”. La sinopsis del libro dice que es tal vez el texto en el que el poeta más ahonda en su modo de entender las palabras y la escritura como un silencioso contacto con el mundo. Y así es. Un aprendizaje de delicadeza.

 

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Este afán de registrar la vida, cosas nimias, en cuadernos. No hay nada más ridículo. No hay más que palabras. Palabras que escribo tentadas por la blancura del cuaderno. A medida que voy llenando estos archivos compruebo que siempre estoy en el mismo sitio, apuntando lo mismo. Será el ánimo. Aunque hayan sucedido por temporadas cosas tan buenas como penosas, sin embargo, a plena luz, este mismo rumor de fondo.

Me dice que noséquién gana en las distancias cortas, pero que es más interesante de lejos que de cerca. Y me asegura que no es una contradicción. Y supongo que debo de creerle.

Me molesta cuando dicen: “Luchó contra el cáncer” y hablan de la enfermedad como una batalla. Hay algo de perverso en ese discurso. Ya bastante tiene el enfermo con morir como para además terminar siendo un perdedor.

Lío en la mesilla de noche. Se acumulan los libros, y voy de uno a otro como un saltimbanqui y con tanto salto termino por no acabar ninguno. Lo peor de todo viene cuando marcho fuera unos días. Soy incapaz de elegir uno sólo. La piedra de Sísifo era un macuto pesado con libros de más.

portman21. noviembre. 2016 / Lunes. Nublado, un poco de lluvia. Un poema de Martine Broda. A la manera de Zagajewski cuido del mundo: leo un poco, escucho algo de música.

23. noviembre. 2016 / Miércoles. Días en que vuelvo a casa triste o disgustada de un trabajo raquítico, que no me deja ser sino cosa caduca. Días en los que apenas no logro escribir nada. Una sola línea. Estos días quedaran mudos.

24. noviembre. 2016 / Jueves. Bioy Casares: “Qué vergüenza quedar mudo, y dejar que los bárbaros hablen”.

26. noviembre. 2016 / Sábado. Un poema de Zagajewski: Sólo en la belleza ajena / hay consuelo, en la música / ajena y en los poemas ajenos. / Sólo en los otros hay salvación, / aunque la soledad sepa como / el opio. No son el infierno los otros, / si se los ve por la mañana, cuando / limpia tienen la frente, lavada por los sueños. / Por eso pienso mucho qué / palabra emplear, él o . Cada él / es una traición a cierto , mas, / en cambio, en un poema ajeno fiel / aguarda un sereno diálogo.

27. noviembre.2016 / Domingo. La hoja, el árbol, una luz cayendo en la ventana. Se trata de velar por el mundo, proyectar una sombra.

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07. noviembre. 2016 / Lunes. Me gusta esto de ir a la librería y tomar un libro al azar y volver la cubierta y leer en la solapa la biografía del autor. Me sigue despertando cierta duda aquellas en las que el autor dice haber vivido en no sé cuántos países. El caso es que nunca termino de saber muy bien qué quiere decir con eso. 

08. noviembre. 2016 / Martes. La hora de comer, el alto de la media tarde, el momento de lectura antes de dormir, inscriben en el tiempo una residencia posible cada día. 

10. noviembre. 2016 / Jueves. Le cuento que me gustan las libretas y los cuadernos de escritura, que llegado el caso podría decir que es una adicción. Días atrás en Roma me detuve a tocarlos todos para verlos por dentro. Me gusta olerlos y luego cerrarlos doblándolos ligeramente para oír todas sus hojas al pasar. Mi pobreza me salva de la ruina en las papelerías.

12. noviembre. 2016 / Sábado. Me levanto temprano, con sigilo y cuidado de no despertar a nadie. Está la casa sola durante horas. Me siento como un centinela y un ladrón al mismo tiempo. Dice Carlos Skliar que leer es una soledad que no se devuelve. Suscribo su teoría y sospecho que lo mismo sucede en la escritura.

13. noviembre. 2016 / Domingo. David Le Breton: “el aburrimiento es a veces también una voluptuosidad tranquila, un retiro provisional lejos del frenesí ordinario que nos despierta desamparados y perplejos por la mañana, con las manos vacías y el tiempo lleno de un vago remordimiento por no estar del todo en la tarea”. 

 

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26. septiembre. 2016 / Lunes. Esta noche al fresco del ventanal tomo un librito de Juan Ramón Jiménez que el otro día saqué de la biblioteca. Me gusta abrir el libro y a su suerte leer lo que encuentro. Estos versos: “No dejes ir un día, / sin cogerle un secreto, grande o breve. / Sea tu vida alerta / descubrimiento cotidiano. // Por cada miga de pan duro / que te dé Dios, tú dale / el diamante más fresco de tu alma.”

29. septiembre. 2016 / Jueves. Libros subrayados, con esquinas dobladas y dibujos o breves notas al margen, pequeños papeles y marcapáginas. Decía Margerite Yourcenar que la mejor manera de conocer a alguien es ver su biblioteca.

30. septiembre. 2016 / Viernes. Me levanto temprano y salgo a la terraza. Me gusta esta primera hora limpia, fresca aún del día. Es un rato mágico de lectura sin interrupciones. No hay nadie, pero este silencio no es silencio sino cántico. Este verano leía en esta misma terraza a Daniel Pennac y subrayaba alguna de sus ideas: “El mundo entero está en lo que decimos… y enteramente iluminado por lo que callamos”. Y anoto aquí esta mañana, y su luz que no se acaba nunca, y escribo para que llegue el calor de las palabras. Me gustaría decirle esta luz que brota a cada instante y así transcurre en la calma del sosiego y la lectura. Y este silencio mio ensimismado. Y aquello que dice Rosa Montero. Que la vida se conquista cada día. Que nunca seremos tan jóvenes como hoy.