archivo

Archivos Mensuales: julio 2016

la-mar-de-bien
 .
14. julio. 2016 / Jueves. Escribo muy poco. Me gustaría recuperar el ánimo y seguir escribiendo casi cada día. Aunque muchas veces lo escrito al día siguiente me parezca una tontería. En el fondo se trata también una cuestión de bienestar. No me engaño. Me voy a la cama con otro ánimo el día que anoto algo en este cuaderno.
.
16. julio. 2016 / Sábado. Hice el recuento. Tres escuchan música. Uno charla por teléfono. Dos ven vídeos en el móvil. Otro mira por la ventana. Ocho personas en el vagón. Soy la única que va leyendo. Tengo la impresión de que lo que hace unos años quizá era algo común en trayectos de Cercanías, hoy tiene algo de extravagante. Sospecho que algo de esto evidencia lo que dicen las estadísticas sobre los hábitos de lectura. Y todavía nos parecerá que el ruido de fondo está en la difusión digital de contenidos. El problema de los libros es son invisibles.
.
19. martes. 2016 / Martes. Un buen día. Uno de esos que guardaré como recuerdo de algo bueno. Fue un gusto estar en Cartagena con motivo de la invitación a La Mar de Letras y reencontrar a tantos y decir larga vida a La Mar.
.
20. julio. 2016 / Miércoles. El otro día comentaba Claudio López, editor de Random House, que cada verano su pareja y él se leen un libro en voz alta. La costumbre le gusta y me propone llevarla a cabo. A mi la idea me atrae, aunque, en el fondo, sin pretenderlo, eso mismo venimos haciendo cada vez que nos gusta mucho un libro. La semana pasada, sin ir más lejos, le llamé por teléfono para leerle un par de poemas de El sol sobre la nieve de Ángel Talián (Balduque, 2016). Pero la cosa se me fue de las manos y terminé leyéndole el libro al completo.
 .
21. julio. 2016 / Jueves. En el trayecto de Cercanías que va de Alicante a Murcia se puede leer:  Mierda bonita, Ebrio de enfermedad, Marienbad eléctrico, Los grandes placeres, El bello verano, La edad media, Listen to me, Cuando Kafka hacía furor, Llamada perdida, El juego del otro, Facsímil. En una semana buena pueden caer dos del tirón entre ida y vuelta.  
.
22. julio. 2016 / Viernes. Hablamos largo y tendido, pero olvido decirle lo más importante. Que tengo ganas de que sea verano y que vayamos al mar a darnos un buen baño. Parece mentira que yo diga esto, pero mira ya lo he dicho.
 

02. julio. 2016 / Sábado. Un apunte. Hoy, sábado 2 de julio, a las 19:12h, queda inaugurada la temporada de piscina este verano. 

05. julio. 2016 / Martes. Lo reconozco, no me gusta leer en parques o en terrazas, no digamos ya en la playa. La playa es otra historia. La cosa cambia cuando se trata del sofá, el estudio o la cama. La cocina, incluso. Lo reconozco, en esto de la lectura soy un animal doméstico.

06 julio. 2016 / Miércoles. Busco información sobre un librito de BarthesGoogle me indica que otras personas también buscaron información sobre La marca de la luna, de Amelia Noguera o La corte de los espejos, de Concepción Perea. En fin, misterios insondables del algoritmo.

07. julio. 2016 / Jueves. Según Roland Barthes la literatura debe dar lo íntimo, no lo privado. Y creo en esto. Y en casi todo lo que dice Roland Barthes. Pero en este caso me confundo y ya no sé si esto es privado o íntimo o qué.

El otro día hablaba con Daniel J. Rodríguez para La Opinión de Murcia y aquí está la charla completa en la que charlamos sobre libros, escritura y mucho más.

­­­La OpiniónLa belleza de lo simple; lo inmenso escondido en lo más pequeño; un susurro leve, casi imperceptible, que suena como un grito. Beatriz Miralles ha publicado un libro en el que pule los versos hasta reducirlos a lo mínimo. Un ejercicio de síntesis que busca descomponer el mensaje, acudir al «esqueleto» de lo que busca transmitir. Libros como Oscura deja la piel su sombra (Balduque, 2016) legitiman la existencia de colecciones como AB9 –donde ha aparecido el poemario de Miralles–, que buscan dar espacio a nuevas voces. La suya es auténtica, personal y armoniza con la propia personalidad de la autora: discreción, silencio, armonía… son piezas constantes en ella.

Lleva escribiendo tiempo y es un activo importante dentro del panorama cultural y literario de la Región, ¿por qué llega ahora la publicación?
Supongo que durante este tiempo he desarrollado la seguridad suficiente para decir: no, solo más tarde. Se trataba de hacer cimientos, fijar raíces. Me gusta pensar que escribir no es hacer, sino aposentarse.

La brevedad es la bandera de sus versos en este libro, ¿se puede decir mucho con tan poco?
Muchos de los poemas del libro son casi el esqueleto de un poema, su balbuceo. La voz o el tono del libro se van haciendo en los desbordes de esos poemas, en todo aquello que resuena más allá del papel. Explorar esos límites, tensionarlos es uno de los aspectos que más me interesan en el libro. En una de las notas que recoge Diario anónimo, Valente dice que un poema no se mide tanto en el plano de la extensión como en el de la duración. De eso se trata.

¿Es una forma de buscar la esencia de las cosas que quieres contar?
En este libro me interesaba mucho el proceso de borrado como administrador de ausencias. Dicho esto, me gusta pensar en los libros como un material orgánico donde es importante reposar la materia bruta. En mi caso, este sistema me permite no tener piedad sobre lo escrito. Es un ejercicio de descomposición. No persigo tanto un afán de corrección como una voluntad de liberación, de pérdida de ornamento, de discursividad adherida.

¿Sombra es para usted sinónimo de oscuridad?
Ambos conceptos son parte del remanente en el que se inscribe el territorio del poemario, del lugar de intervención que ocupa. Todo en este libro es epitafio. Los poemas de Oscura deja la piel su sombra, como bien lo describió Francisco Jarauta en la presentación del libro, surgen de esa intemperie hecha de restos y hiatos.

En un poema reconoce que escribe «para conocer la oquedad de la sombra», ¿qué quiere decir con eso?
Sospecho que la escritura también abre grietas, crea hendiduras para de algún modo intervenir en ella. A veces escribir es explorar ese abismo, como si en la práctica de la escritura uno se entretuviera en ese borde y lo estudiase. Como si fuera esa la manera de ahondar. De todas formas, no siempre es necesario entender un libro para disfrutar de él. Y al decir «no entender» no me refiero a «no saber de qué va», sino a no poder hacernos una imagen clara y definida de la totalidad de lo que se está expresando.

¿No hay algún otro detonante en tu escritura?
La poesía ha sido mi heterodoxia. Por otro lado, en casa de mis padres la biblioteca ha ocupado siempre un espacio importante. Me animo a decir que todo eso deja su marca. Pienso en aquello que leí a Magris, aquello de que interpone entre la soledad y él una red de palabras, que encuentra en los libros la oración que recitan los salvados del naufragio.

¿Qué sensaciones pretende crear en sus lectores?
En el fondo creo que no soy yo quien debe dialogar con los lectores, sino mis poemas. Yo soy solo un residuo de ellos, algo de lo que en la lectura se puede prescindir.

La colección AB9 de Balduque se consolida con su poemario, ¿qué opinión le merece, como gestora cultural, este propósito de dar voz a nuevas voces?
Dar visibilidad a voces que de otro modo sería muy complicado conocer, y más en los tiempos que corren para la cultura, es una buena noticia. Dicho esto, no sé si soy la persona más adecuada para hacer esta valoración al ser parte del catálogo de la propia editorial.